Hace poco participé en una actividad muy interesante, en la “Casa de la Ciudad” los últimos martes de cada mes se reúnen un grupo de amigos para debatir sobre diferentes temas, esta vez le toco a “Las ciencias y las suedociencias”. Lo más prolifero del asunto es que no se trata de conferencias, todos aportan sus puntos de vista y se intenta construir el conocimiento a partir de las opiniones de todos.
Me encantaría comentar las cosas que allí se hablaron al respecto.
Se llegó a la conclusión de que ciencia es un término que en su sentido más amplio se emplea para referirse al conocimiento sistematizado en cualquier campo, pero que suele aplicarse sobre todo a la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable. Para John D. Bernal la ciencia es muy antigua, por lo que ha sufrido tantos cambios en su desarrollo histórico y se encuentra tan conectada en todo momento a las otras actividades sociales, que cualquier intento de definición únicamente pueden llegar a expresar con mayor o menor acierto uno de los aspectos de los que ha tenido en algún periodo de su desarrollo. La ciencia en mayor grado que cualquier otra ocupación humana, por su misma naturaleza es modificable. En La ciencia en la historia, Bernal realiza un breve examen de los principales aspectos en que se manifiesta la ciencia dentro del mundo contemporáneo: como una institución; como un método; como una tradición acumulativa del conocimiento; como un factor principal en el mantenimiento y desarrollo de la producción y como una de las opiniones y actitudes respecto al universo y al hombre. Particularmente me parecen muy acertados todos estos planteamientos.
También tomamos como acuerdo que la seudociencia para nosotros no era nada más que un conjunto de teorías acientíficas que toman presupuestos de otras ciencias y los distorsionan en muchos casos para “fundamentarse” ellas mismas. En esto coincidimos con Mario Bunge que considera las mismas (las seudociencias) como: “un montón de hipótesis que se venden como ciencia. Ejemplos sobran: alquimia, astrología, caracterología, etc. aunque la lista de este señor tiene algunas referencias más que bien pueden pasar por ciencia aun siendo discutible. Es evidente que las seudociencias son al extremo peligrosas pues estimulan la credibilidad en falsas premisas, cuando estos engendros “teóricos” tratan temas o problemas relacionados con la salud humana los daños pueden llegar a ser directa o indirectamente mortales. Para Ariel Palazzesi “el daño personal que puede producir la aceptación de tesis seudocientíficas se puede ver claramente con las curaciones por fe y la cirugía psíquica. La gente consulta a estos charlatanes de feria y a menudo salen convencidos erróneamente de que han sido curados. Esto los puede llevar a no buscar ayuda médica verdadera, y cuando se percatan que no han sido curados posiblemente su condición es médicamente irreversible. La influencia de algunas seudociencias en la politica han sido desastroso la supuesta supremacía racial aria sirvió de soporte intelectual al horror nazi. Ambas tesis fueron y son incompatibles con un pensamiento científico.
Uno de los amigos que participó del encuentro, Maikel Virgilio, llamaba la atención sobre el peligro que se corre al subestimar algunas ciencias incipientes considerándolas como seudociencias, para él la parapsicología es un ejemplo viviente de ciencia incipiente pues se subvalora los aportes, descubrimiento y leyes que pueda aportar la misma al espectro científico. Por ciencia incipiente se entiende aquel conjunto de teorías, métodos y conocimientos que tienen cierta sistematicidad pero que aun no han sido aceptadas por la comunidad científica como ciencia constituida (el concepto es de mi amigo)
En fin, el debate fue más rico que este breve comentario que he querido compartir con ustedes, espero sus aportes y comentarios respecto al tema.
sábado 24 de enero de 2009
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En primer lugar espero que lleves bien los exámenes finales, muchos sabemos lo estresantes que llegan a ser.
ResponderSuprimirEn cuanto al artículo me parece acertada la puntualización de Maikel no solo en lo referente a la parapsicología sino en general a cualquier otro conocimiento que se autopresente como ciencia ¿como podemos delimitar la ciencia de lo que no es? Muchas teorías científicas del pasado han quedado superadas ¿hasta que punto podemos creer en la objetividad real de la ciencia frente a otros modos pretendidamente racionales de explicar el mundo?
Lo que hoy es ciencia incipiente mañana será la ciencia normal y hasta que no se haya recorrido ese proceso es casi imposible determinar lo que es ciencia y no. A mi juicio debemos intentar ajustarnos a un punto medio cuando analizamos las ciencias incipientes: no debemos caer en el dogmatismo y negar toda posibilidad de cientificidad a lo que nos es extraño pero por otro lado tampoco podemos ser crédulos y abrir la puerta de nuestra mente a las más burdas supersticiones sin base contrastable. En donde esté ese punto medio es una cuestión más que compleja.
Tu dices que por ciencia puede entenderse "la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable".... y creo que a partir de allí trazas la distinción entre ciencias y pseudociencias. Este es un error. Las ciencias no verifican ni confirman nada (me demoraría explicando eso pero te lo dejo como inquietud)...
ResponderSuprimirPor otro lado, la diferencia entre ciencias y pseudociencias no se establece por el hecho de que unas sean hipótesis sin confirmar (de hecho, muchas teorías científicas actuales son simples hipótesis que esperan confirmación). lo que diferencia una cosa de la otra, según K. Popper es su carácter de falseabilidad.
Las pseudociencias no son falseables, las teorías científicas sí. Entre las pseudociencias curiosamente Popper agregó al psicoanálisis y al marxismo. El llamado "principio de demarcación" de Popper no es una idea aislada, sino que, desde que fue postulada, ha pasado ya a ser parte del acervo de conceptos propios de la filosofía de la ciencia.
Ahora bien, oculta eso sí un pequeño prejuicio hacia las ciencias humanas, que no tienen, se ha aceptado en contra de Popper, la misma metodología que las naturales.
Pero si hablamos de ciencias naturales, lo de Popper sigue siendo válido.